Archivo de la etiqueta: filosofía

El gobierno que hay en ti

¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? «Tú debes» se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice «yo quiero».

F. Nietzsche (“Así habló Zaratustra”)

¿Qué es un gobierno? Es un grupo de personas que alegan tener el derecho exclusivo de “cuidar” de otras personas (los ciudadanos) en un área geográfica determinada.

¿Qué son los padres? Son personas que tuvieron sexo y alegan tener el derecho exclusivo de “cuidar” de las otras personas que de ahí salieron (los hijos).

¿Hay alguna diferencia entre una situación en la cual te sientes obligada por la gente como “el gobierno” a hacer ciertas cosas para ellos (digamos, pagar tus impuestos), y una situación donde te sientes obligada a hacer ciertas cosas por tus hijos? No. Ambas son “principios” o “leyes” que no tienen justificación racional alguna.

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Así habló Bitcoin

“Oh, ¿cómo no iba el alma más elevada a tener los peores parásitos?

Oh hermanos míos, ¿acaso soy cruel? Pero yo digo: ¡lo que está cayendo se debe incluso empujar! Todas estas cosas del día de hoy caen y decayen ¡quién quisiera sostenerlas! Pero yo ¡yo deseo además empujarlas!

¿Conocéis el deleite que hace rodar las piedras hacia las profundidades de un precipicio? Estos hombres de hoy: ¡mirad cómo ruedan hacia mis profundidades! ¡Un preludio de mejores jugadores soy yo, oh hermanos míos! ¡Un ejemplo! ¡Obrad según mi ejemplo! Y a quien no enseñéis a volar, enseñadle ¡A CAER MÁS RÁPIDO!”

 Friedrich Nietzche (‘Así habló Zaratustra’)

Qué son las ideologías políticas sino brutalidad disfrazada de razón; y qué es la brutalidad sino autodestrucción. Ya en este artículo (ver una versión reducida en español en elbitcoin.org) Daniel Krawisz explica detenidamente por qué existe un cierto deber ético de actuar para que los ideólogos de las altcoins desistan y se hundan en su mentira. Por cada parásito al que alimentamos, tanta menos savia nos queda para nuestra subsistencia y éxito último, que está asegurado. Con cada parásito que albergamos, y hacia el que encauzamos nuestra sangre, revivimos el drama de creer que todo podría estar perdido; revivimos el autoengaño – proveniente de una infancia entre rejas – de que acaso el parásito podría vencer y la sinrazón imponerse. Quien así lo cree no ha salido de esa prisión subjetiva: ¡la sinrazón nunca se impuso en la realidad, y nunca lo hará!

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Bitcoin no quiere “anónimos” (III)

Bitcoin no quiere descerebrados

La inteligencia es una facultad de los organismos conscientes, y los organismos conscientes necesariamente tienen una identidad1. Así que se entiende que una persona que se identifica con la falta de identidad está voluntariamente haciéndose una especie de autolobotomía, y labrándose un cerebro inmaduro e incapaz de la lógica más elemental.

De este tipo de cerebros vienen las críticas a la idea de que “Bitcoin no quiere anónimos” o, con mayor exactitud: “Bitcoin es un sistema que incentiva y refuerza la identidad de sus usuarios” (llamemos a esto proposición “I”, de “identidad”). Veamos algunas de ellas.

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Tres filosofías.

Sólo hay tres filosofías fundamentalmente: la de “madre”, la de “padre”, y la del “niño”. Sólo esta última es la auténtica: busca la verdad y la cooperación realista. Particularmente en el ámbito del obrar humano, toda la “verdad” que buscan las primeras está subordinada a las falsas premisas morales en que se fundamenta la forma en que más probablemente te criaron y se apoderaron de ti (el modelo de familia monógama) y sus conclusiones son lógicamente erróneas; estas son meras racionalizaciones de la violencia a la que se somete al niño. En el resto de ámbitos, por ejemplo el de la ciencia, es fácil ver cómo la preeminencia de los ideales morales marca los “avances” que ahí se hacen, si bien aquí me centraré en la moral. Resumiendo: el padre típicamente dice “debes hacerlo por ti mismo”; la madre dice “deben ayudarte a hacerlo”.  Lo que el niño dice es “lo hacemos”. Sigue leyendo