Archivo de la etiqueta: ética

El gobierno que hay en ti

¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? «Tú debes» se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice «yo quiero».

F. Nietzsche (“Así habló Zaratustra”)

¿Qué es un gobierno? Es un grupo de personas que alegan tener el derecho exclusivo de “cuidar” de otras personas (los ciudadanos) en un área geográfica determinada.

¿Qué son los padres? Son personas que tuvieron sexo y alegan tener el derecho exclusivo de “cuidar” de las otras personas que de ahí salieron (los hijos).

¿Hay alguna diferencia entre una situación en la cual te sientes obligada por la gente como “el gobierno” a hacer ciertas cosas para ellos (digamos, pagar tus impuestos), y una situación donde te sientes obligada a hacer ciertas cosas por tus hijos? No. Ambas son “principios” o “leyes” que no tienen justificación racional alguna.

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Bitcoin es el mejor amo

Recuerdo cuando abrí mi primera cuenta en un banco. Sentí una especie de gran privilegio, como siente todo niño que hace cosas “de mayores” por primera vez, mezclado con una sensación incómoda de desconfianza y abandono a un mundo controlado desde “arriba”. Mientras mis padres, funcionarios, se endeudaban con relativa tranquilidad – cosa que yo no sabía – yo guardaba celosamente el poco dinero que tenía – que creía era mucho – y toda decisión acerca de él llevaba una carga emocional y confusión inmensas. Una visita al banco era un firmar papeles a ciegas como el que apuesta todo en el casino. Hasta prácticamente el otro día, hacer una transferencia bancaria por internet me tenía a veces comprobando compulsivamente los números hasta que perdía la confianza en mis propios ojos… Como la mayor parte de la gente, era un esclavo del dinero, y estaba destinado a ser pobre – cosa que es independiente de la cantidad de riqueza. Es lo que pasa cuando el dinero va mezclado con la sangre.

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Está en las palabras

Cómo te poseen


Quizás no he escrito lo suficiente sobre cómo el cuidar de los niños, dentro del propio seno familiar, es la obligación más fundamental y la fuente de todas las demás obligaciones. Esto es, la madre de todas las obligaciones, comenzando con la obligación hacia los padres  que es sólo una proyección de esta en el niño. Pero, de todos modos, todo está en las palabras y, de esta manera, resulta fácil entenderlo.

Por supuesto, la palabra madre es una de esas que utilizan los niños para referirse a cierta mujer cuidadora primaria. Probablemente, este sea el modo en el que, la mayoría de las veces, te refieres a tu propia madre. Pero ¿qué pasa con ella? ¿Ella te llama “niño”, “hijo” o “hija”, o utiliza tu nombre,  un nombre que ella te dio.

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Así habló Bitcoin

“Oh, ¿cómo no iba el alma más elevada a tener los peores parásitos?

Oh hermanos míos, ¿acaso soy cruel? Pero yo digo: ¡lo que está cayendo se debe incluso empujar! Todas estas cosas del día de hoy caen y decayen ¡quién quisiera sostenerlas! Pero yo ¡yo deseo además empujarlas!

¿Conocéis el deleite que hace rodar las piedras hacia las profundidades de un precipicio? Estos hombres de hoy: ¡mirad cómo ruedan hacia mis profundidades! ¡Un preludio de mejores jugadores soy yo, oh hermanos míos! ¡Un ejemplo! ¡Obrad según mi ejemplo! Y a quien no enseñéis a volar, enseñadle ¡A CAER MÁS RÁPIDO!”

 Friedrich Nietzche (‘Así habló Zaratustra’)

Qué son las ideologías políticas sino brutalidad disfrazada de razón; y qué es la brutalidad sino autodestrucción. Ya en este artículo (ver una versión reducida en español en elbitcoin.org) Daniel Krawisz explica detenidamente por qué existe un cierto deber ético de actuar para que los ideólogos de las altcoins desistan y se hundan en su mentira. Por cada parásito al que alimentamos, tanta menos savia nos queda para nuestra subsistencia y éxito último, que está asegurado. Con cada parásito que albergamos, y hacia el que encauzamos nuestra sangre, revivimos el drama de creer que todo podría estar perdido; revivimos el autoengaño – proveniente de una infancia entre rejas – de que acaso el parásito podría vencer y la sinrazón imponerse. Quien así lo cree no ha salido de esa prisión subjetiva: ¡la sinrazón nunca se impuso en la realidad, y nunca lo hará!

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Bitcoin no quiere “anónimos” (I)

¿Cómo se sienten acerca del anonimato? Para mí es muy estresante, y no es el tipo de estrés con el que sacrificamos el presente para una paz futura. Cualquier esfuerzo en la dirección del anonimato parece encontrar una fuerza igual y en sentido contrario – quizás más newtoniana que gubernamental – que nos pone de golpe en el mismo sitio, con los cachetes al aire, y que confirma nuestra ineludible condición tanto en la economía como en la vida: queremos ser.

Uno no puede “querer ser” y “querer no ser” al mismo tiempo, como no puede tener derecho de propiedad sin tener una identidad, ni una identidad sin derecho de propiedad. No es difícil imaginar cómo la búsqueda de la muerte puede acabar consiguiéndonos la “vida eterna”; lo mismo pasa con el anonimato y las posesiones. Incluso si fueras un ente incorpóreo, te dedicarías a satisfacer tus necesidades, y tarde o temprano la sociedad te sacaría un perfil real como Google te saca una huella digital. Sigue leyendo

Ecologismo: ¿la “Madre Tierra” o tu madre?

Lo que motiva a los ecologistas es lo mismo que motiva a los políticos o los sacerdotes de toda índole: el poder. Lo que motiva a los ecologistas es la normalización de la forma en que fueron traumatizados por sus padres en base a ideales morales falsos como la “naturaleza”, la “diversidad”, la “igualdad” o la limpieza de los dientes… ya sea mediante la fuerza bruta del Estado, o mediante la pasivo-agresividad y el abuso de la bondad de la gente. Son ideas ya viejas y recicladas de religiones, etc., y es lo que aquí llamamos “filosofía de madre“.

Tres filosofías.

Sólo hay tres filosofías fundamentalmente: la de “madre”, la de “padre”, y la del “niño”. Sólo esta última es la auténtica: busca la verdad y la cooperación realista. Particularmente en el ámbito del obrar humano, toda la “verdad” que buscan las primeras está subordinada a las falsas premisas morales en que se fundamenta la forma en que más probablemente te criaron y se apoderaron de ti (el modelo de familia monógama) y sus conclusiones son lógicamente erróneas; estas son meras racionalizaciones de la violencia a la que se somete al niño. En el resto de ámbitos, por ejemplo el de la ciencia, es fácil ver cómo la preeminencia de los ideales morales marca los “avances” que ahí se hacen, si bien aquí me centraré en la moral. Resumiendo: el padre típicamente dice “debes hacerlo por ti mismo”; la madre dice “deben ayudarte a hacerlo”.  Lo que el niño dice es “lo hacemos”. Sigue leyendo