El gobierno que hay en ti

¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? «Tú debes» se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice «yo quiero».

F. Nietzsche (“Así habló Zaratustra”)

¿Qué es un gobierno? Es un grupo de personas que alegan tener el derecho exclusivo de “cuidar” de otras personas (los ciudadanos) en un área geográfica determinada.

¿Qué son los padres? Son personas que tuvieron sexo y alegan tener el derecho exclusivo de “cuidar” de las otras personas que de ahí salieron (los hijos).

¿Hay alguna diferencia entre una situación en la cual te sientes obligada por la gente como “el gobierno” a hacer ciertas cosas para ellos (digamos, pagar tus impuestos), y una situación donde te sientes obligada a hacer ciertas cosas por tus hijos? No. Ambas son “principios” o “leyes” que no tienen justificación racional alguna.

Puedes estar en contra, y sentirte muy ofendido por este argumento. Pero la verdad es que no puedes explicar por qué debes cuidar a tus hijos biológicos. Solo sientes que es “malo” no hacerlo… Y esto, insisto, es el por qué de todo el mal en este mundo.

Tienes una cosa dentro de ti, un “gobierno”, que te obliga a cuidar a esa persona recién llegada al mundo. No eres sólo tú, es toda la gente en el mundo en realidad, quienes te maldecirían por si quiera pensar en descuidar este principio moral.

Pero el problema con esto es que cuando estás obligado o eres coaccionado a hacer algo, no tienes opción, y si no tienes opción tampoco tienes moralidad en la situación – sin mencionar racionalidad.

Estás efectivamente mirando a un ser humano que te pide ayuda, compañía y otras cosas que ella o él necesita, a veces de manera exagerada. Tú respondes sintiéndote obligada y desamparada, o haciendo sentir a otros igualmente obligados. Todos luego proyectan todo esto sobre el niño como si fuera su culpa… ¿Realmente tiene esto sentido? ¿Ves los problemas que se crean entre el niño, como persona, y tú?  

Por supuesto, tu respuesta es entendible, pero no es racional. El problema no es contigo; es con el “principio” que vive en nosotros.

La familia, en cualquiera de sus formas, no es un concepto válido si se coloca antes del hecho de las verdaderas interacciones entre humanos – incluyendo a los pequeños. Cualquier obligación moral, como un gobierno, es una fuerza que ha sido iniciada dentro de un espacio social de cualquier escala, y como tal no puede permitir a los humanos elegir sus relaciones en cualquier momento y construir las estructuras sociales, mejor organizadas, que surgiran de manera natural.

Debemos empezar por cuestionar estos principios si queremos encontrar lo bueno y razonable para con los hijos que nacen a través de nosotros. Nunca sabrás qué hacer con un niño si no sabes qué hacer contigo mismo, y para eso necesitas poder tomar decisiones racionales – o sea, liberarte de las ataduras de la moral.

Una vez te des cuenta de que tienes elección, verás que lo que cuida a los niños es el amor, no la fuerza. El amor no está sujeto a la volición, no se puede pedir, y menos exigir. El amor no es la manera en que “debes cuidar a tus hijos”, sino la manera en que los hijos de hecho intentaran superar las ataduras de la moral, para ser tus amigos. No pierdas la oportunidad que te ofreceran.