Bitcoin no quiere “anónimos” (III)

Bitcoin no quiere descerebrados

La inteligencia es una facultad de los organismos conscientes, y los organismos conscientes necesariamente tienen una identidad1. Así que se entiende que una persona que se identifica con la falta de identidad está voluntariamente haciéndose una especie de autolobotomía, y labrándose un cerebro inmaduro e incapaz de la lógica más elemental.

De este tipo de cerebros vienen las críticas a la idea de que “Bitcoin no quiere anónimos” o, con mayor exactitud: “Bitcoin es un sistema que incentiva y refuerza la identidad de sus usuarios” (llamemos a esto proposición “I”, de “identidad”). Veamos algunas de ellas.

“Bitcoin fue creado por un anónimo”

Esta variante de la falacia llamada argumento ad verecundiam consiste en atribuir al objeto las cualidades de su creador. Obviamente, la proposición I o “Bitcoin es un sistema que incentiva y refuerza la identidad de sus usuarios”, no es refutada aduciendo que Satoshi Nakamoto es un personaje anónimo, como la proposición “el automóvil es una máquina que incentiva a correr mucho” no es refutada diciendo que “Karl Benz siempre conducía despacio”, etc.

¿Tiene algún tipo de relevancia, a propósito de la construcción y objetivo de Bitcoin, lo que era o hacía su constructor? Por supuesto que no.

No sólo Satoshi Nakamoto ocultaba su identidad por motivos de fuerza2, no de intención, sino que con su actividad afianzaba su identidad hasta el punto de alcanzar la fama que le corresponde. Esta seguramente sería revelada en un santiamén si ciertas personas así lo quisieran. Como toda persona (inteligente) interesada en el anonimato sabe, la probabilidad de ser descubierto aumenta con factores de coherencia como usar las mismas credenciales, poseer cierto conocimiento, o actuar de la misma manera3.

Visto de otro modo, si uno desea el completo anonimato, lo mejor es no ponerse nombre ni existir siquiera. El siguiente nivel de anonimato sería alcanzar la inexistencia mediante la apariencia aleatoria y realizando acciones aleatorias. El siguiente sería mostrarse de manera indistinguible de la mayoría, como ponerse el nombre más común dentro de la distribución de nombres existente, y realizar también las acciones más comunes. Y así sucesivamente… Lo mismo pasaría en la vida real. Si no tuvieras apariencia física, no tendrías identidad. Si no hicieras nada de nada, tu identidad se reduciría a tu apariencia, y poco valor tendría. Si tienes un hermano gemelo exacto, sólo se te puede distinguir por la consistencia y diferenciación de tus acciones o preferencias…

La identidad es fundamentalmente diferenciación, tanto en la apariencia como en la conducta.

La identidad es también, o una característica objetiva de la realidad – diferenciable por medio de la observación o la deducción – o una característica atribuida por consenso, por tratarse de una arbitrariedad. La validez de una moneda fiduciaria es arbitraria, al igual que es impuesta por un poder arbitrario. Como vimos en la segunda parte de esta serie, una réplica perfecta de un billete, o de una cuenta bancaria, es falsa porque existe un cierto consenso en la sociedad acerca de la autenticidad de sólo uno de los especímenes.

Bitcoin es un protocolo igualmente arbitrario. Tras una bifurcación de la cadena de bloques4, sólo una de las ramas es admitida como “la auténtica” por consenso; y este consenso es el mejor que existe por estar avalado por la prueba de trabajo. De esto se deduce que la identidad de la cadena de bloques está asegurada, pues el sistema mismo está diseñado para eso.

Repetir conmigo: el protocolo de Bitcoin está diseñado para asegurar la identidad de la cadena de bloques – de las cuentas y sus transacciones. El protocolo de Bitcoin está diseñado para evitar plagiadores y pagos enmascarados o no auténticos…

Con repetición o sin ella, darse cuenta de los principios fundamentales de algo requiere dejar de hacer las mismas asociaciones obtusas que confirman tus prejuicios, y a las que llamas “pensar”5.

“La transparencia solo es obligatoria para las entidades que se financian con impuestos. El resto, que sean tan anónimos como quieran. Bitcoin lo permite. ¿Cuál es el problema?”

anonimos-bitcoin-strawmanEn primer lugar, esta crítica es una falacia de hombre de paja: en ningún momento la proposición I dice lo que deban hacer las personas; dice lo que el sistema premia o “quiere”.

Este comentario refleja un sesgo cognitivo muy común, presente en todo aquel que confunde la proposición I con una reprimenda o exhortación moral, porque, tristemente, en el fondo se siente culpable por tener bitcoins, como el niño que se esconde de sus padres. El que alguien exprese un deseo, preferencia o incentivo – como la proposición I – y este sea interpretado como una obligación es un caso típico de proyección psicológica, consecuencia de la manipulación a la que generalmente se somete a los niños. Cómo no, los impuestos y la idea del “Estado” son un efecto de esto; y así las entidades estatales registran sus preferencias mediante la manipulación violenta del ciudadano que implican sus leyes.

¿De dónde dimana esta “obligación” de transparencia del Estado si no de la responsabilidad que tiene dicho monopolio de poder violento? ¿Acaso los negocios no tienen necesidad de responsabilidad y transparencia superiores, en virtud de su falta de poder coactivo? Por supuesto que sí.

“No quedamos que lo importante era una contabilidad veraz en la que no se pudiera dar doble gasto y no la titularidad de la moneda?”

Esta crítica es una simple contradicción, o un apoyo inconsciente a la proposición I. Un doble gasto en cualquier moneda requiere precisamente del anonimato de quien lo hace, a menos que esté protegido por la ley o no tenga problema por ser caradura. La veracidad de la contabilidad, como ya hemos visto, va precisamente de mano de la transparencia de los usuarios de Bitcoin, al igual que del buen proceder y reputación de los mineros.

“El Bitcoin tendrá usuarios anónimos, y el día en el que no pueda ser así, preocuparos, por que alguien estará controlando el Bitcoin.”

Con esta falacia del falso dilema esta persona no contempla la posibilidad de que Bitcoin pueda ser usado por personas honestas y sin ninguna necesidad de ocultar sus acciones (sin mencionar que esharto improbable que alguien pueda controlar Bitcoin). Esta es la triste consecuencia del sesgo cognitivo mencionado anteriormente, según el cual toda relación humana entre individuos libres, que no incluya lo furtivo, la intimidación y la violencia, simplemente “no existe”.

Así es como una persona se convierte en un ladrón – o, aún peor, en un maltratador de niños. Y el ladrón cree que todos son de su condición.

“En el futuro, Bitcoin será completamente anónimo, o al menos en un grado muy superior al actual.”

Es curioso que quienes argumentan esto son conscientes del grado de trazabilidad de los bitcoins inherente al sistema. ¿A qué se estarán refiriendo entonces con eso del incremento del anonimato? Permítanme responder a esta pregunta con la siguiente cita, que se alzaba reluciente entre los comentarios a la anterior entrada: “Irónicamente, es esa posibilidad de ocultar la riqueza mal habida lo que más seducirá a los políticos.” (Majamalu).

No en vano quien se identifica con el anonimato despotrica contra quien alaba y se identifica con la transparencia. La transparencia es la última virtud que un ladrón o un político querría para sí mismo, pues esto revelaría la pistola que esconde tras sus afirmaciones irracionales e hipócritas. El “anónimo”, como el ladrón o el político, hace la afirmación y la negación simultánea de los derechos de propiedad, empezando por su propio ser: “existo porque no existo”, precisamente para poder aprovecharse de otros desde su “no existencia”. Es imposible entender cómo personas así se imaginan podría organizarse una economía en la realidad física, que es la que financia el mundo fantástico y virtual de internet que ellos habitan, o cómo les parece que desde ahí pueden defender los derechos del individuo y el principio de no agresión.

Los “anónimos”, si algo son, son la herencia posmoderna de las guerras inútiles de los ideales falsos; hijos nihilistas, con sus máscaras, personificando la mala conciencia de los dictadores que las libraron. Al rechazar toda moral, se convierten en el peor de los dictadores, pero también en el más débil.

 

1
António Damásio lleva décadas investigando la neurobiología humana y los orígenes de la consciencia, las emociones, etc.
2
“Nakamoto, por otro lado, ocultaba su identidad por buenas razones; y tampoco era asocial, pues estuvo muy activo en la comunidad Bitcoin hasta que sintió que esta ya no necesitaba su orientación.” – Daniel Krawisz
3
Digital fingerprinting
4
El 13 de Marzo de 2013, un bug en la versión 0.7 de Bitcoin-qt resultó en un conflicto con la versión 0.8. La cadena de bloques se bifurcó, con cada una de esas versiones del software reconociendo una rama distinta como válida. La comunidad de mineros Bitcoin se decidió por reconocer la 0.7, aunque era la más corta de las dos.
5
“La mayor parte de las personas creen que piensan, cuando en realidad simplemente reorganizan sus prejuicios” – William James
 

Originalmente publicado en elbitcoin.org