Bitcoin no quiere “anónimos” (V)

No sólo es Bitcoin quien no quiere anónimos. La naturaleza misma no los quiere, se los quita de en medio, e incluso premia las demostraciones exageradas de genuina identidad. Los calamares preferirían no tener que arrojar tinta; las palomas preferirían no tener que salir volando… A nadie le parece que un calamar o una paloma sea un animal incompleto o incoherente por evidenciar que no desea gastar su preciada energía de esa manera desde la seguridad de su escape, unos metros más lejos del peligro. A nadie le parecería una hipocresía que Edward Snowden – un hombre bien conocido – dijera que hubiese preferido dedicarse a sus quehaceres con una IP estática como una casa, con un café y charlando; en lugar de desde su terminal incógnito. A nadie que tenga dos dedos de frente, o un mínimo de integridad y confiabilidad, esto es.

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Bitcoin no quiere “anónimos” IV

La contradicción básica

 “Todo lo que rodea a un negocio puede hacerse de manera abierta para beneficio de toda la industria. El desarrollo de productos, planes futuros, investigación de mercado, finanzas; todo excepto los datos privados de clientes [!] que no deberían ser registrados de todos modos [¿por qué?] y, en el caso de los negocios ilegales por Tor, las identidades reales y ubicaciones de los propietarios. Necesitamos negocio abierto y negocios abiertos.”  Daniel Krawisz (The Correct Strategy of Bitcoin Entrepreneurship)

En las entradas anteriores vimos ya el carácter contradictorio de definirse como “anónimo”; el oxímoron de identificarse con la falta de identidad; y cómo esto, comprensiblemente, choca contra elementos bien establecidos acerca de la naturaleza humana, la diferenciación de los individuos, la consciencia, la realidad material de las personas, la economía y los intercambios… Mucho se cuece detrás de esto, porque fundamentalmente es una cuestión ética: ¿por qué quieres ser anónimo? Sigue leyendo

El gobierno que hay en ti

¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? «Tú debes» se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice «yo quiero».

F. Nietzsche (“Así habló Zaratustra”)

¿Qué es un gobierno? Es un grupo de personas que alegan tener el derecho exclusivo de iniciar el uso de la fuerza sobre otras personas (los ciudadanos) en un área geográfica determinada.

¿Qué son los padres? Son personas que tuvieron sexo y tuvieron hijos, y alegan tener el derecho exclusivo de “cuidar” de ellos.

¿Hay alguna diferencia entre una situación en la cual te sientes obligado por la gente como “el gobierno” a hacer ciertas cosas para ellos (digamos, pagar tus impuestos), y una situación donde te sientes obligado a hacer ciertas cosas por tus hijos? No. Ambas son obligaciones positivas que no tienen justificación racional alguna.

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Bitcoin es el mejor amo

Recuerdo cuando abrí mi primera cuenta en un banco. Sentí una especie de gran privilegio, como siente todo niño que hace cosas “de mayores” por primera vez, mezclado con una sensación incómoda de desconfianza y abandono a un mundo controlado desde “arriba”. Mientras mis padres, funcionarios, se endeudaban con relativa tranquilidad – cosa que yo no sabía – yo guardaba celosamente el poco dinero que tenía – que creía era mucho – y toda decisión acerca de él llevaba una carga emocional y confusión inmensas. Una visita al banco era un firmar papeles a ciegas como el que apuesta todo en el casino. Hasta prácticamente el otro día, hacer una transferencia bancaria por internet me tenía a veces comprobando compulsivamente los números hasta que perdía la confianza en mis propios ojos… Como la mayor parte de la gente, era un esclavo del dinero, y estaba destinado a ser pobre – cosa que es independiente de la cantidad de riqueza. Es lo que pasa cuando el dinero va mezclado con la sangre.

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Está en las palabras

Cómo te poseen


Quizás no he escrito lo suficiente sobre cómo el cuidar de los niños, dentro del propio seno familiar, es la obligación más fundamental y la fuente de todas las demás obligaciones. Esto es, la madre de todas las obligaciones, comenzando con la obligación hacia los padres  que es sólo una proyección de esta en el niño. Pero, de todos modos, todo está en las palabras y, de esta manera, resulta fácil entenderlo.

Por supuesto, la palabra madre es una de esas que utilizan los niños para referirse a cierta mujer cuidadora primaria. Probablemente, este sea el modo en el que, la mayoría de las veces, te refieres a tu propia madre. Pero ¿qué pasa con ella? ¿Ella te llama “niño”, “hijo” o “hija”, o utiliza tu nombre,  un nombre que ella te dio.

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Así habló Bitcoin

“Oh, ¿cómo no iba el alma más elevada a tener los peores parásitos?

Oh hermanos míos, ¿acaso soy cruel? Pero yo digo: ¡lo que está cayendo se debe incluso empujar! Todas estas cosas del día de hoy caen y decayen ¡quién quisiera sostenerlas! Pero yo ¡yo deseo además empujarlas!

¿Conocéis el deleite que hace rodar las piedras hacia las profundidades de un precipicio? Estos hombres de hoy: ¡mirad cómo ruedan hacia mis profundidades! ¡Un preludio de mejores jugadores soy yo, oh hermanos míos! ¡Un ejemplo! ¡Obrad según mi ejemplo! Y a quien no enseñéis a volar, enseñadle ¡A CAER MÁS RÁPIDO!”

 Friedrich Nietzche (‘Así habló Zaratustra’)

Qué son las ideologías políticas sino brutalidad disfrazada de razón; y qué es la brutalidad sino autodestrucción. Ya en este artículo (ver una versión reducida en español en elbitcoin.org) Daniel Krawisz explica detenidamente por qué existe un cierto deber ético de actuar para que los ideólogos de las altcoins desistan y se hundan en su mentira. Por cada parásito al que alimentamos, tanta menos savia nos queda para nuestra subsistencia y éxito último, que está asegurado. Con cada parásito que albergamos, y hacia el que encauzamos nuestra sangre, revivimos el drama de creer que todo podría estar perdido; revivimos el autoengaño – proveniente de una infancia entre rejas – de que acaso el parásito podría vencer y la sinrazón imponerse. Quien así lo cree no ha salido de esa prisión subjetiva: ¡la sinrazón nunca se impuso en la realidad, y nunca lo hará!

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La navidad es soborno infantil

Hay un motivo central y fundamental por el que a la gente le gusta la navidad: los sentimientos placenteros inducidos por los sobornos de sus padres en la infancia temprana. A nadie le amarga un dulce. Cuando un niño recibe obsequios de este modo, comprensiblemente reaccionará como un prisionero al que acaban de absolver: parece que, finalmente, su valor, preferencias y autoestima han sido reconocidos – ¡de repente y todo al mismo tiempo!

Satisfaciendo las necesidades de sus padres incluso mientras duerme

Satisfaciendo las necesidades de sus padres incluso mientras duerme

Pero desde la perspectiva de los padres esto no es tan confuso; este es, después de todo, el propósito de los cumpleaños también.
La idea es concentrar la recompensa en valores que nada tengan que ver con el niño como persona, de forma que la virtud de los padres o cuidadores quede amplificada; al tiempo que estos se baban contemplando el gozo ignorante del niño – también llamado inocencia – y se regocijan en su comprobación de que este viejo proceso de inoculación del síndrome de Estocolmo funciona: su preciosa alma, sobreexcitada con esperanzas de rescate parental y proyectada en sustitutos externos, se está convirtiendo en su yonqui.

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Bitcoin no quiere “anónimos” (III)

Bitcoin no quiere descerebrados

La inteligencia es una facultad de los organismos conscientes, y los organismos conscientes necesariamente tienen una identidad1. Así que se entiende que una persona que se identifica con la falta de identidad está voluntariamente haciéndose una especie de autolobotomía, y labrándose un cerebro inmaduro e incapaz de la lógica más elemental.

De este tipo de cerebros vienen las críticas a la idea de que “Bitcoin no quiere anónimos” o, con mayor exactitud: “Bitcoin es un sistema que incentiva y refuerza la identidad de sus usuarios” (llamemos a esto proposición “I”, de “identidad”). Veamos algunas de ellas.

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Bitcoin no quiere “anónimos” (II)

La prueba de trabajo y el anonimato


Como hemos visto en la primera parte, la naturaleza de Bitcoin como moneda deflacionaria impone serias demandas sobre la integridad de sus usuarios; y dar la cara es un elemento importante de integridad, tanto personal como empresarial. Existe un fuerte incentivo económico-contable para que las operaciones monetarias sean hechas abiertamente, de manera proporcional a su importancia.

Bitcoin rechaza la idea del anonimato también por propia construcción. Contrariamente a lo que se piensa, Bitcoin no es un sistema anónimo. Algunos lo llaman “pseudo anónimo”, pero olvidan que el uso que se le da al software no es una característica inherente a este. ¿Acaso llamamos al dinero físico “pseudo anónimo”? Sigue leyendo

Bitcoin no quiere “anónimos” (I)

¿Cómo se sienten acerca del anonimato? Para mí es muy estresante, y no es el tipo de estrés con el que sacrificamos el presente para una paz futura. Cualquier esfuerzo en la dirección del anonimato parece encontrar una fuerza igual y en sentido contrario – quizás más newtoniana que gubernamental – que nos pone de golpe en el mismo sitio, con los cachetes al aire, y que confirma nuestra ineludible condición tanto en la economía como en la vida: queremos ser.

Uno no puede “querer ser” y “querer no ser” al mismo tiempo, como no puede tener derecho de propiedad sin tener una identidad, ni una identidad sin derecho de propiedad. No es difícil imaginar cómo la búsqueda de la muerte puede acabar consiguiéndonos la “vida eterna”; lo mismo pasa con el anonimato y las posesiones. Incluso si fueras un ente incorpóreo, te dedicarías a satisfacer tus necesidades, y tarde o temprano la sociedad te sacaría un perfil real como Google te saca una huella digital. Sigue leyendo